Si eres de México, esto es para ti; Sí eres de Latinoamérica, te identificaras; si eres de España, te sentirás privilegiado; si eres de otro país… Tal vez ya te interese.

1.-Es de hipócritas lamentar y temer a AMLO y no a las causas que lo formaron, pero tampoco se debe evadir la responsabilidad de sus actos y muchos menos se deben justificar sus acciones. Lo que se teme de AMLO es que, en nombre del “pueblo” (entidad inexistente, la musa de sus caprichos) haga y deshaga. Claro que esto es imposible de entender para quien tenga la cultura del caudillaje; me explico para no sonar peyorativo: Quienes reclaman que no hubo un “cambio”, pues, ¿Qué esperaban? Cuando gano Fox, se escuchaba en el Zócalo “no nos falles”, y les fallo. En el fondo la mecánica es la misma, y por tanto el resultado será el mismo: Ceder la responsabilidad, el poder y la voluntad a una persona. Fox no podía cambiar 70 años de andamiaje PRIista en seis años, pero eso sí, tuvo un desempeño mediocre. A AMLO se le pide lo mismo: hazlo por nosotros. ¿Hacer que?, tomar la batuta del país. Ningún hombre, por más poderoso que sea puede cambiar años de una cultura basada en el pillaje y la violencia. Peor aun, es hipócrita llamar peligroso a AMLO y reducir a todos sus seguidores como “ignorantes” o “incultos”, lo único que se logra con esto es violentar la convivencia, después de todo, AMLO tiene a muchos intelectuales detrás de sí (aunque algunos, hay que admitirlo, de dudosa ética. Tenemos, por ejemplo, a Monsivaís que manipulo ciertos hechos para ajustarse a la visión de AMLO en su libro “las herencias ocultas”); pero también es igual (o más) hipócrita reclamar al gobierno oficial justicia cuando se niega (u hasta redime y aclama) los delitos de AMLO (¿o es poca cosa el bloque del DF?, solo por decir uno, entre tantos bloqueos); la crítica se convierte en una crítica de gusto y no al hecho en sí: el abuso, la injusticia, el atropello, todo ello y más no son malos en sí, sino en su aplicación, es como decir: no, no, ¿para que violar niños si se puede violar ancianos? Eso es lo que da miedo: negar la realidad objetiva y primera, transformar los crímenes en herramientas., que la justicia este supeditada al humor de la colectividad (temperamento que cambia según el carisma del hombre que este frente al micrófono). Si las personas que abandonaron su capacidad de juicio por la lealtad apuestan por un país más justo, deberían empezar por pensar si solo existe ese camino: ceder responsabilidades a un tercero.

2.- demagogo proviene del griego que significa literalmente, hombre del pueblo; el uso peyorativo del término comenzó cuando Platón y compañía señalaban que este personaje apelaba y manipulaba a las emociones de las personas, por lo cual, sí, se identifica con el pueblo, pero el pueblo siempre lo define el interlocutor; en otras palabras, si no estas conmigo, no eres del pueblo; ergo, yo soy la voz del pueblo, tú estas en contra de los intereses del pueblo.

3.- El FOBAPROA (pueden revisar las revistas Este país para confirmar cifras) fue la llave para iniciar saqueos, de acuerdo, pero también ayudo a salvar muchas empresas. Lo que tú lector piensas cuando oyes el FOBAPROA es en realidad un mito. Investiga y después comenta.

4.-Cualquiera puede hablar en nombre de los pobres, pero a ningún pobre (de los más marginados) se interesa por tales opiniones. Los “verdaderos cambios” dentro del imaginario colectivo, son cambios visibles y grandilocuentes; dentro de las estadísticas contenidas en el libro, de los libros al poder de Gabriel Zaid se muestra que los pobres son quienes tienen una posición mayormente conversadora, igualmente en las estadísticas de Fernando Pliego (el mito del fraude electoral, editorial Pax) mostraron que los más pobres no votaron por AMLO sino por el PRI. ¿A qué voy con esto? Que la explicación de esta actitud conservadora es simple: los grandes cambios nunca llegan a los de abajo. Lo único que se cambia es el modelo, pero nunca les preguntan a los pobres si están de acuerdo. Los grandes cambios son el mito colectivo de la justicia salvadora: el cambio vendrá y todo será diferente. Pero la realidad es otra. El cambio es la muletilla que expía culpas. Las pequeñas diferencias hacen diferente al país, pero eso no se logra desde el caudillaje, sino desde el desempeño ciudadano.

5.- lo que falta en la receta para hacer al país mejor no son huevos (porque sobran bravucones) sino neuronas

6.- ¿Existió la revolución? Octavio Paz en el laberinto de la soledad ponía en entre dicho tal cosa. No veía revolución sino rebelión (en cita con Ortega y Gasset). Paz encauso gran parte de su tiempo para desmitificar la historia oficial (que hoy se le conoce como “historia alternativa” nada más piensen en veraces cuanto objetivos libros de Paco Ignacio Taibo II). Los héroes de la revolución y los sentimientos nacionalistas fueron mitos construidos durante el régimen PRIista para encontrar legitimidad donde no la tenían, construyendo una identidad nacional basada en los principios Marxistas que hasta hoy en día, muchas personas del periodismo “alternativo” y la “resistencia” defienden. Recientemente salio a la venta el libro, cien años de confusión, de Macario Schettino Yañez, un texto para pensar.

7.- Quienes se guíen por verdades superiores a la vida (no prejuicios, eso seria suponer que existió una pre-operación lógica. Aquí se da por hecho y sabido, es mejor llamarlos pre-saberes) negaran todo lo dicho, y me situaran dentro de los conservadores, de la derecha, de los yunquistas, de los que no saben la verdad pre sabida. A ustedes, solo les pido que duden, se pregunten, se cuestionen, si después de interrogarse (examinarse diría Sócrates) están seguros de sí, bien, pero siempre es recomendable pensar, pensar sobre pensar.